La Barbería es una rama de la peluquería que se especializa en la atención a caballeros (y algunas damas) en busca de estilos de cabello corto, tratamiento de barbas, bigotes y cejas. Combinando la máquina de afeitar, tijeras, hojillas, peine, cepillo y secador, esta disciplina se encarga de lograr acabados que realcen los atributos del cliente.
Un barbero es un artesano, realiza con sus manos una labor que no se puede llevar a cabo a través de máquinas, o sin tener experiencia y talento. La clave está en los detalles; si es practicado por alguien que le apasione lo que hace, la perfección en cada corte brinda un resultado que puede ser más impactante que una afeitada común que puedes ver en la mayoría de los hombres.
Éste también debe prestar una atención de calidad, proponer las mejores alternativas al cliente para conseguir estilos que los favorezcan, estar al día con las nuevas tendencias, tener los permisos necesarios y laborar en un ambiente controlado, apto para trabajar con zonas de la piel tan delicadas que suelen estar expuestas a cualquier tipo de bacterias.
Ser Estilista, por otra parte, reúne todas las ramas en una sola, se trata de profesionales que pueden prestar sus servicios a todo tipo de personas y para todo tipo de exigencias (en el área de la belleza).
Los estilistas deben dominar nociones básicas de diseño, que le den una perspectiva amplia sobre las líneas, balance, figuras, proporciones y patrones que emplearan al momento de crear. Estos aspectos se consideran en el proceso de analizar el cabello, corte, color, secado y peinado. El conocimiento del diseño abre las puertas a creaciones originales y vanguardistas.
Una ciencia que han de conocer profundamente los estilistas es la Colorimetría. La teoría del color es muy exacta, utilizar los materiales acertados para cada tipo de cabello es crucial para la obtención del resultado deseado. Continuamente se van desarrollando nuevos métodos para lograr tonos increíbles usando diferentes productos, el estilista que lleva la ventaja es aquel que se mantiene actualizado en el tema.
El estudio del rostro, o el arte del visagismo, es otro campo fundamental para el estilismo. Con visagismo nos referimos a la evaluación que se debe realizar de las formas, los volúmenes y cada línea facial, para saber qué color, corte, peinado o maquillaje favorece los rasgos del cliente, y las técnicas que se han de utilizar para corregir las imperfecciones y realzar los atributos.